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Thailand

Floating Communities
>> EL PREMIO DE CONSOLACIÓN DEL REY
Por: Ties Rijcken | 2006/03/20 | Destinacion: Chao Phraya River, Bangkok, Thailand
Me habían llegado rumores de que gran parte de la ciudad de Bangkok estaba construida sobre el agua. Es cierto que los cientos de pequeñas embarcaciones que conforman los llamados "mercados flotantes" constituyen una importante atracción turística y los paseos en barca por toda Bangkok son muy populares. Sin embargo, no se ve en toda la zona ni en sus alrededores ningún edificio flotante. Me iluminó Sum Boon, un comerciante de embarcaciones tailandés que me explicó que el gobierno prefería las construcciones sobre pilares. Además, aparentemente, muchos habitantes de Bangkok habían hecho algún dinero en los últimos años y podían ahora permitirse la adquisición de un terreno propio. Afortunadamente para mí, de las profundidades de la mente de Sum Boon emergió una aldea flotante.

Al día siguiente salí temprano, acompañado por un turista alemán interesado, que corrió con parte de los gastos. El trayecto fue maravilloso y pudimos contemplar la forma de vida de los habitantes tailandeses del delta: un sinfín de viviendas sobre pilares, taxis acuáticos que obstruían el tráfico, estaciones de servicio flotantes, gente, comercios y negocios con los pies sumergidos en el agua.

Las innumerables cúpulas y pequeños templos se unían a la tierra sólo por puentes peatonales. El conjunto daba lugar a una atmósfera especial; me imaginaba a los tailandeses adorando a Buda en el ocaso, charlando o relajándose en la paz y tranquilidad del entorno acuático.

Alrededor de las tres de la tarde aun no habíamos visto ni una sola casa flotante. Tras explorar varios afluentes del río Chao Phraya, quedamos encallados en un matorral de plantas acuáticas. Dibujé una casa flotante y se la enseñé al capitán, quien sacudió la cabeza. Empezaba a hacerse tarde y dimos media vuelta.

En nuestro camino de vuelta hicimos una parada en la pista de golf del rey. Y es que el rey había mantenido un salón flotante para ocasiones especiales. Este salón, construido sobre pontones de acero y amarrado con cadenas y postes, tenía por único vínculo con tierra firme un modesto puente peatonal. En la fachada exterior del salón dominaban ornamentos propios de un templo. La construcción se mantenía completamente abierta, con el objeto de mantener el ambiente fresco y ofrecer una buena vista sobre el agua.

El rey me había concedido un premio de consolación: su remoto salón era todo lo que quedaba de mi imagen mental de una ciudad que suponía formada en gran parte por construcciones totalmente flotantes. ¿Me habían engañado las plantas acuáticas, o Sum Boon? En lo sucesivo, quizás debiera ser más exhaustivo en mis investigaciones.


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